La imagen la consiguió en 2018 David Nadlinger, entonces estudiante de doctorado en la Universidad de Oxford, utilizando una trampa de iones con potentes campos magnéticos que consiguen retener en su posición a un átomo de estroncio, que luego es bombardeado con un láser de modo que absorbe fotones y luego los reemite, siendo esa radiación la que permite verlo.
Todo el sistema estaba en una cámara de ultraalto vacío y la fotografía se tomó con un tiempo de exposición de 30 s a través de una de las ventanas de la cámara. Los electrodos entre los que está el átomo de estroncio están separados por tan solo 2.3 mm.


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